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martes, 24 de enero de 2012

Un instante en mi mente


“El olor de una manzana”

Por: Martha B. Canto


Hace ya algunos años, leí un libro titulado “La magia del poder psíquico”, su contenido no tiene mucha relevancia en este momento, lo menciono porque en él proponen un ejercicio en el cual uno “enfoca su mente en una manzana” y con “práctica” puede llegar a sentir el olor de la manzana sin tenerla cerca. No me pregunten si realicé este descabellado ejercicio, ni cuáles fueron los resultados, lo importante de esta anécdota es la pregunta que se generó en mi mente: ¿Cómo percibimos los olores? La respuesta la encontré años más tarde, indagando en los confines de la ciencia misma, o sea, en un artículo de divulgación científica. En esta revisión publicada en el año 2010; Demaria S. y colaboradores 1 explican, que el sistema olfatorio detecta y discrimina miles de estructuras químicas a través de un amplio rango de concentraciones, las cuales se denominan: odorantes (compuestos químicos que percibimos al inspirar). Los odorantes llegan a las neuronas sensoriales olfatorias presentes en las cavidades nasales, las cuales los identifican a través de unas proteínas denominadas “receptores a odorantes” que se encuentran en la membrana plasmática de las células olfatorias; estas células detectan las moléculas de un odorante y transmiten un impulso nervioso al bulbo olfatorio y este, a su vez, a los núcleos olfatorios en la corteza cerebral, donde se aprecian e interpretan los olores.
Esta información no deja de asombrarme al pensar en lo especializado de nuestro sistema nervioso. Ahora, al recordar el ejercicio mental propuesto en el  libro, no me parece tan descabellado, tiene sentido si tomamos en cuenta que existe una conexión directa entre la percepción de los olores y nuestro cerebro.



         


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1: Shannon DeMaria and John Ngai. 2010. The cell biology of smell. J. Cell Biol. Vol. 191 No. 3 443–452.
Disponible en:  http://jcb.rupress.org/content/191/3/443.long.            

viernes, 13 de enero de 2012

El alfabeto de la biología
 Por A. Pliego

            Desde que James Watson y Francis Crick propusieron, en 1953, el modelo de la doble hélice, no ha cesado la investigación científica que le atribuye cada vez más propiedades y capacidades nuevas a las macromoléculas de ADN y ARN. En síntesis, en tan sólo algunas décadas, el dogma Central de la Biología Molecular ha cambiado con respecto al propuesto inicialmente. El antiguo dogma plantea que el ADN se transcribe a ARN, sustituyendo la timina de la cadena original de ADN por uracilo en la de ARN. Después de varias copias complementarias del ARN inicial, este se traduce, dentro del ribosoma, en una proteína. Hoy en día se sabe que existe una interacción bidireccional entre ADN y ARN y que hay segmentos de la cadena que nunca llegan a convertirse en proteínas. Es así que, a partir de sólo 5 bases nitrogenadas, se obtienen millones de proteínas. Se calcula que, para el humano, de 20 000 a 25 000 genes podrían codificar hasta 2 millones de proteínas. ¿Cuál es el secreto de un sistema que obtiene de 5 elementos distintos, dos millones de posibles resultados? Aunque parezca increíble, todos los días utilizamos un sistema muy parecido al que la biología seleccionó para ampliar en número sus productos: la escritura alfabética. Si analizamos de cerca este tipo de escritura, a partir de únicamente 27 letras se arman las 88 431 palabras que contiene el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y las aproximadamente 260, 000 restantes que incluyen localismos, palabras importadas, jergas y malas palabras del español. Sin embargo, la posibilidad de combinaciones es infinita pues también tenemos palabras inventadas, sin sentido e impronunciables. Inintencionalmente la cultura occidental desarrolló un sistema de comunicación muy parecido al utilizado a nivel celular para transportar información desde el orígen de la vida. Desde mi punto de vista, cuando un sistema, en este caso la escritura, consciente o inconscientemente, llega a parecerse a un sistema biológico, ha alcanzado la cúspide de su desarrollo, pues son éstos sistemas producto de millones de años de ensayo y error, de la evolución, que jamás superará ningún control de calidad de nuestra sociedad moderna.  


Francis Crick

James Watson.

Rosalind Franklin

sábado, 7 de enero de 2012

¿Qué (no) hace falta en el Sistema Educativo Mexicano?

               
                Ya que últimamente está de moda saber quién ha leído más de tres libros y quién no, decidí hacer, a través de este espacio, un sutil comentario al respecto. En el pasado 2009, la noticia de los resultados de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), nos hicieron voltear alarmados hacia el "Sistema de Educación Mexicano" y compararlo con el país que obtuvo el primer lugar en la prueba. El sistema educativo finlandés es considerado el mejor del mundo. La estrategia que sigue parece sencilla, y hasta cierto punto, similar al que se maneja a nivel Nacional. Por ejemplo, la educación es gratuita y para todos, y el material se otorga a los alumnos dentro de las escuelas. Sin embargo, los aspirantes a ser maestros de primaria deben cursar una carrera de 4 años, mas una especialidad. Cuentan con bases en psicología y pedagogía, además de contar con un enorme prestigio dentro de su sociedad. En cambio, los maestros de primaria y secundaria en nuestro país no sólo están poco preparados. En la mayoría de los casos no cuentan con material suficiente, son mal pagados y, no hay que olvidar, que no pueden mencionar más de tres libros. De esta manera se forma un ciclo en el cual un ignorante crea más ignorantes. ¿Y quién mejor para representar al maestro de primaria estándar en nuestro país que la dirigente de su sindicato? Algo bastante curioso es el hecho que Finlandia invierte 6.5% de su PIB en el rubro educativo, mientras que México invierte el 7%. Si no se trata de recursos, ¿a qué se debe la deficiencia de nuestro sistema?  





Porqué es mala la educación en México

jueves, 5 de enero de 2012

La ciencia en México también es noticia

Sociedad de Física de EU reconoce a mexicanos

Los investigadores de la UNAM Silvia Torres Castilleja y Manuel Peimbert Sierra recibirán el Premio Hans A. Bethe por sus aportaciones en la investigación del origen del Universo
http://www.eluniversal.com.mx/articulos/68275.html



Mexicano crea lluvia sólida, alternativa en sequía

El ingeniero Sergio Rico del IPN generó una técnica que eleva casi 20 veces el rendimiento agrícola en zonas áridas
Ing. del IPN desarrolla "lluvia seca":alternativa para la agricultura



Cinvestav crea celular ecológico

Un dispositivo con capacidad de ser usado en cualquier país y con cualquier compañía telefónica
http://www.eluniversal.com.mx/articulos/68257.html



Otorga UNESCO premio a René Drucker por difusión científica
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2012/01/04/124937236-otorga-unesco-premio-a-rene-drucker-por-difusion-cientifica


Científicos mexicanos estudian beneficios de oscuridad tenue en bebés prematuros

Científicos mexicanos estudian beneficios de oscuridad tenue en bebés prematuros

sábado, 31 de diciembre de 2011

Fotografía: arte, ciencia y tecnología

Fotografía: arte, ciencia y tecnología
A. Pliego
Arte y ciencia, dos entidades que, aparentemente, hacen honor a los elementos duales del universo, hombre/mujer, luz/obscuridad, risa/llanto y un muy largo etcétera. Pero, ¿qué tan apartados están estas dos caras de la cultura humana? ¿Siempre fueron considerados antagónicos o hubo un punto en la historia en el cual sufrieron una ruptura definitiva? En la actualidad, son pocos los ejemplos donde la línea divisoria entre arte y avance científico-tecnológico se vuelve tan delgada como en la fotografía. En sus inicios, el mecanismo utilizado era relativamente simple: una caja cerrada con un orificio por donde entra luz permitiendo que la imagen se proyecte invertida en una de sus caras donde se encuentra un fijador. La fotografía más antigua que se conserva se conoce como “Vista de la ventana de Le Gras” y data de 1826. En su obtención se utilizó un soporte sensibilizado con sales de plata. El tiempo de exposición fue de ocho horas.

Fotografía de Joseph Nicéphore Niépce desde su casa de campo en  Saint-Loup-de-Varennes, Francia.
A partir de esta imagen, investigadores del campo experimentaron modificaciones tanto en el diseño y tamaño de la cámara obscura, como en la parte óptica del aparato (objetivos y lentes). Además, inició la búsqueda de “aceleradores químicos” que redujeran el tiempo de exposición. Con la perfección del daguerrotipo, a partir de 1841, los tiempos de exposición se redujeron a un minuto, lo cual permitió que pudieran realizarse retratos, los cuales rápidamente se divulgaron. Era natural, todos deseaban ser fotografiados, pues al entrar luz por orificio de la cámara, se congelaba el tiempo, y el retrato permanecía intacto aunque los retratados cambiaran con el paso de los días. Y no sólo captaba el aspecto de los individuos, sino el momento en el que se encontraban: reunidos en familia, de día de campo, visitando amigos o simplemente para dejar plasmado un mensaje “Existo y así soy”. La importancia que tuvo el nuevo invento en la sociedad de entonces impulsó su uso y perfeccionamiento, y en pocos años se alcanzaron avances notables hasta que, en 1880, la fabricación de placas dejó de ser una tarea artesanal y pasó a manos de la industria.
¿Qué fondo llevará la imagen? ¿De dónde viene la iluminación? ¿Cómo contrasta con el cuadro central? ¿Es claro el mensaje? De pronto estos cuestionamientos tomaron peso y la experimentación se enfocó en satisfacer los requerimientos estéticos del fotógrafo (¿técnico o artista?).
A lo largo de la historia de la fotografía, arte y ciencia han ida de la mano y se han intercalado hasta perderse en la presente “era digital”, donde no únicamente es suficiente conocer los tipos de sensores (CCD o CMOS), resolución en pixeles, zoom digital y características del LCD.  Quien se dedica a la parte creativa de la fotografía debe ser capaz de utilizar programas de retoque y edición avanzada como Adobe Photoshop, GIMP, Photomatrix, Artizen HDR, Panorama Maker, entre otros muchos. Sin dejar atrás el cine, películas como “La ciencia del sueño”, de Michel Gondry, o “El laberinto del Fauno” de Guillermo del Toro, nos invitan a reflexionar en qué tendrá más relevancia para el director, la tecnología detrás de los efectos utilizados o el conjunto de elementos que le otorgan la categoría de “cine de arte”, pues, en ellas, ciencia y arte se entremezclan que separarlas se vuelve ocioso. Y ¿no es también ocioso pensar en un hombre totalmente racional o totalmente emocional?  ¿Por qué no entremezclar, cual ladrillos en una pared, ambos caracteres humanos y, en vez de verlos apartados, aceptar que uno requiere del otro para alcanzar la armonía anhelada?

martes, 27 de diciembre de 2011

El camino de la ciencia

¿Qué es ciencia? ¿Cómo se hace la ciencia?¿Cómo llegar a ser científico? Estas tres preguntas merodean mi cabeza constantemente, aunque debo aceptar que llegaron de manera tardía a mi vida. La educación que recibí no fue precisamente con bases sólidas en las ciencias, producto de 12 años de mi educación básica en una escuela religiosa, dirigida por monjas. El camino hacia una carrera como futuro investigador ha sido más bien circunstancial, con dudas y satisfacciones como supongo que ocurre en cualquier profesión. Sin embargo, la ruta que persigue un aspirante a investigador en un país como México es complicada. Es por esto que quiero exponer algunas de las principales dificultades que enfrentamos los estudiantes de posgrado que (sobre)vivimos con una beca Conacyt.
Si de por sí ya son bajos los salarios en nuestro país, imaginemos los gastos que enfrenta un estudiante becario de provincia que decide trasladarse a la capital del país (de las ciudades más caras). Además de los gastos de manutención (fin de la beca), habrán personas que tienen que apoyar economicamente a la familia, como padres y/o hermanos, y en otros casos hay quienes ya tienen familia propia y tienen que hacer frente a los gastos que implica terner un hijo y mantener un hogar. No olvidemos que la única "prestación" con la que contamos es con el servicio de ISSSTE, no hay aguinaldo, no hay acceso a créditos como de vivienda u otros. Por otra parte, el estudiante promedio que ha culminado un programa de doctorado tiene 30 años y se enfrenta al dilema de optar por un posdoctorado, o buscar un espacio laboral en las pocas instituciones dedicadas a la ciencia y a la tecnología. Aquí es importante destacar que a pesar de haber egresado con un doctorado, el estudiante no cuenta con experiencia laboral, por lo que su contratación en la industria o en la docencia puede ser difícil.Quiero mencionar que no todo es camino es oscuro, ya que existen grandes oportunidades para formarse no sólo con destacados investigadores de nuestro país, sino también en el extranjero. También está la oportunidad para publicar el trabajo realizado, de asistir a congresos y cursos etc.
Aunque aún no tengo las respuestas claras y concisas a las preguntas planteadas al inicio de este texto, creo que cuando uno tiene la firme intención de llegar a hacer una carrera dentro de la ciencia, las podrá responder tarde o temprano. A final de cuentas lo que buscamos son respuestas, parte de este maravilloso proceso es hacerse preguntas todo el tiempo y no cejar hasta alcanzar las respuestas que queremos.